El cine mexicano actualmente es uno plagado de comedias románticas, que se promueve principalmente utilizando a las figuras más populares de la televisión, (no siempre los mejores actores,) a veces con actores secundarios hollywoodenses, y con una fórmula ya prácticamente establecida. Las que no se acoplan a estas características no les suele ir tan bien en taquilla ni en popularidad, sin embargo suelen tener una propuesta y una idea más original.

En el limbo de todo esto se encuentra “El habitante” que en algunos momentos parece salir del molde y en otros parece seguirlo.

Pese al género al cual pertenece y al nulo conocimiento que tenía de la cinta debido a la “Fiesta del cine mexicano” me animé a verla y esto es lo que concluí.

Tres chicas buscan robar una cuantiosa suma de dinero a una familia. Al irrumpir en la casa son advertidos por el jefe de la familia. Con facilidad logran someterlo y este les dice que solo se encuentran en casa el y su esposa. Después de amarrarlos a unas sillas escuchan sonidos provenientes del sótano. Al ir a ver qué ocurre se encuentran con una niña amarrada a una cama. Las chicas tratarán de ayudar a la niña hasta darse cuenta que está poseída y ahora el mal las persigue.

Una película “pequeña” con grandes puntos a favor y otros también grandes puntos en contra.

No arranca de la mejor manera pero logra ciertos momentos.

El guión, por momentos, se siente insulso y pedante con frases tales como: “solo faltan tres horas” “tenemos que decirles” entre otras, frases que tratan de esconder un misterio que no sabíamos que existía, o sea que de manera artificial nos imponen estar a la espectativa pero no por lá acción, sino por las palabras.

Tiene una trama que es algo interesante, pero no es hasta que la explican que se vuelve así. En un principio es una cosa genérica más, dónde no nos importa nada y no sabemos bien a lo que se dirige. Hace falta conocer el trasfondo de lo que sucede en pantalla, cosa que se va desarrollando a medida que la película avanza, sin embargo no logra salvar lo que no fue detallado en su momento y no lo presenta de manera completa.

Las actuaciones decaen sobretodo en los de más experiencia, Flavio Medina y Gabriela de la Garza, quienes no llegan a hacer un trabajo deplorable pero si muy mediocre, además de lo extraño que resulta ver a Natasha Cubria que no logra transmitir terror aunque se nota que lo intenta.

Sin duda sus puntos más favorables son el uso de escenas surrealistas, dónde podemos experimentar en los ojos de los protagonistas su pasado y sus peores remordimientos. La fotografía. La influencia del habitante hasta en el exorcista. Y la música.

Punto extra por el Leitmotiv de: “El pecador” por Enrique Guzmán

¡Soy CALRACL hasta la próxima!

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